Más allá de la nostalgia, la imagen y el aspecto de la película, quienes aprendieron a hacer cine con celuloide adquirieron una habilidad única: aprovechar al máximo el material (y responder lo mejor posible cuando se te va a terminar). Dany Saadia reflexiona sobre los beneficios de estar al límite, como estimular la creatividad y obligarse a ser más eficiente (ambos muy útiles en la vida diaria).