Hay muchas razones que provocan que falle la segunda película de un director: una es la resaca de la (muy peligrosa) euforia. El riesgo mayor está en mentirte a ti mismo e ignorar la verdad más plausible: no le gustó al público. Dany Saadia tiene varios ejemplos de estos fracasos (y nadie se libra), algunas razones… y consejos para que no caigas en la trampa.